25.10.10

Black Coffee



La cara, el cabello, la bolsa, las botas y el café negro.
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The face, the hair, the purse, the boots and the black coffee.

23.10.10

POESÍA


XXI

-¿Qué es poesía? -dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul-

¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?

Poesía… eres tú.


Gustavo Adolfo Becquer


14.10.10

EL RETRATO DE UN ARABESQUE

Karlie Kloss by Tim Walker

Vogue UK October 2010


El pasillo se va estrechando lentamente con los movimientos de los bailarines, así como con el humo de tabaco que entorpece mi visión. Olor a tabaco evocando el cuarto en donde mi abuela solía mostrarme cómo se hacía el balancé. Ella repetía “fondu, relevé, fondu”, mientras su cigarro se iba gastando lentamente en el cenicero dejando el humo llenar la habitación. La música de la orquesta me estremece, mientras que el roce de las zapatillas con el suelo de madera crea en mí una sensación nada fácil de describir. Sigo caminando, a paso lento y con la mirada fija al final del pasillo, no me es fácil atravesar este corredor lleno de recuerdos. La orquesta pausa y la ovación comienza, es el final del primer acto. Los rostros blancos abandonan el pasillo para entrar al escenario. Por un momento mi recorrido parece sencillo, sólo llegar hasta mi destino parece un acto sin interrupciones; pero los músicos prosiguen y mi cabeza vuelve a remembrar. Recuerdo la facilidad con que ella me mostraba cómo hacer un développé, y la manera en cómo flotaba su cuerpo al hacer un grand jeté. De nuevo, una pausa en la música. Sigo en medio de este pasaje que al parecer jamás me llevará a dónde deseo estar. Lo rostros blancos atiborran el lugar, mi movimiento se entorpece y mi respirar es más pesado. Humo de tabaco y rostros dibujados, recuerdos de tiempos mejores. Tiempos en los que todo seguía su camino, los corredores eran espaciosos y daban lugar a mis saltos y a mi rostro blanco con labios color carmín. Ahora todo queda en la memoria, en mis alusiones furtivas y en el retrato de un arabesque. La orquesta pausa y con nuevos aplausos se determina el fin del último acto. Y yo, aun inmersa en el humo de tabaco me veo rodeada nuevamente de caras blancas, los mismos rostros que un día me hicieron compañía. Poco queda de esos tiempos, remotos en cuanto a distancia pero cercanos en la memoria. Sigo mi camino por el pasillo, aunque ahora soy sólo vestigio de esos movimientos que un día realicé con los labios rojos y rostro blanco.

-M.F.R



11.10.10

café

Kori Richardson by Arnaud Pyvka for Marie Claire Italia October 2010



Café, el color de la media actual.
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Brown, the color of the current average.



9.10.10



No había subido portadas de la NYLON MÉXICO con anterioridad. Ya sea porque se me olvidaba o simplemente no tenía tiempo y se me pasaba. ¡Pero esta vez no podía dejarlo pasar! Primero, porque en general la revista quedó bien bonita y segundo, porque no había dicho que soy colaboradora en la revista desde hace unos cuantos meses. Así que por qué no mostrar lo feliz que estoy por escribir en la NYLON MÉXICO en la sección de Fashion News, así como en la parte de belleza. Aparte de la portada, subo uno de mis artículos en la revista. Definitivamente, mi revista favorita.

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I had not uploaded covers of the NYLON MEXICO before. That because I always forgot or simply because I had no time. But this time I could not allow it to happen! First, because in general the magazine turned out really nice and second, because I had not said that I am a collaborator in the magazine since a couple of months ago. So why not show how happy I am because I’m writing in NYLON MEXICO in its Fashion News and beauty section. Apart from the cover, I also upload one of my articles in the magazine. Definitively, my favorite magazine.



Eso que me daña




Como las puntas con orzuela. Así estoy ahora. Todo está en la flojera de ir al salón de belleza a que me corten las puntas. Aunque sé que no es flojera, es temor. Es querer que crezca el pelo y no querer dejar nada ir. Ni esas puntas con orzuela. Puntas lastimadas, puntas maltratadas. Pasan las semanas, con ellas los días y yo no me atrevo a ir a la estética. Es mi pelo, me pertenece, soy yo. Es el miedo de soltarlo, de dejar que las puntas sean cortadas. Que caigan al piso y que luego con la escoba barran mi cabello en el salón de belleza. Es el temor a que eso que alguna vez fue mío termine en otro lugar, lejos de mi. Es tonto, sé que ya no sirve. Sé que esas puntas sólo dañan a mi demás cabello, que sin ellas crecería más rápido. Pero el miedo es más fuerte que eso, y si lo cortan mucho? ¿Si se tarda mucho en crecer? Pretextos, sólo pretextos para no soltar nada, para mantenerme aferrada a mis puntas con orzuela. Así me encuentro, hablando del cabello y no sólo de eso, sino de mi vida en general. Sé que tengo que soltar muchas cosas, pero el miedo a que me quiten lo que es mío es inmovilizante. Tengo que ceder, tengo que avanzar. Pero el miedo a lo desconocido es mayor. Pretextos, que no tengo tiempo, que estoy muy ocupada, que tengo otras cosas que hacer, que mis puntas maltratadas no están tan mal aun. Todos esas excusas me perjudican, por qué no sólo hacerlo ya? Moverme, avanzar, seguir. Es ir al salón de belleza a que me corten las puntas, es tomar decisiones, es hacer las cosas. Es decidir que ya no quiero más orzuela, que me corten el cabello. Dejar que caigan las puntas al suelo y comenzar con lo que quiero.


-M.F.R